A prueba de bolas

El diseño de los campos de golf debe incorporar y justificar medidas que garantizan la práctica del juego en condiciones de seguridad. No sólo para las personas en el interior de las instalaciones, sino también en su entorno inmediato.

Los campos en funcionamiento que carecen de seguridad adoptan medidas en función del grado de peligrosidad de las distintas zonas de juego. La malla de protección es una medida que no altera el trazado del campo. Requiere el cálculo de la estructura y el correcto establecimiento del diagrama de trayectorias.

Para el diseño de este tipo de instalaciones, Ignacio García ha elaborado un diagrama de trayectorias seguro que avala la PGA Golf Management y PGA Design Consulting.

En el caso del hoyo 16 de Santa María Golf & Country Club Marbella, la denuncia del propietario de una de las villas construidas en primera línea de golf puso de manifiesto los daños que la caída de bolas procedentes de los tees de salida ocasionaban con regularidad en la vivienda y en sus ocupantes.

La reacción del club para impedir la reproducción de los daños fue inmediata. En lugar de construir nuevos tees de salida en un emplazamiento distinto, solución que demandaba el vecino afectado, encargó a Ignacio García una solución alternativa sin afectación al diseño del campo de golf, que el juez del caso dio por buena. Ejecución de una red de protección mediante cuatro torres metálicas de celosía de veinte metros de altura cada una, con red o malla de protección de quince metros de altura y sesenta metros de longitud, ubicadas convenientemente en el camino de servicio del campo de golf.

La eficacia de la instalación diseñada por Ignacio García fue comprobada in situ por el juez. Todos los golfistas invitados por las partes con niveles de juego distintos, incluido un jugador profesional que imitó la pegada de los golfistas principiantes, golpearon bolas desde los tees de salida, comprobándose que la red protegía a la vivienda de la caída de bolas.

En cuanto a la memoria descriptiva y constructiva.

Se trata de una red de protección de veinte metros de altura y sesenta metros de largo que cubre la totalidad del área que pudiera verse afectada por los eventuales impactos producidos por las bolas de golf.

El diseño de la instalación, tal vez lo más importante del proyecto, responde al diagrama de trayectorias elaborado por el redactor del proyecto.

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Se compone de cuatro soportes o torres metálicas de veinte metros de altura, alineadas en el margen derecho del camino de servicio del campo de golf en sentido Norte, con una equidistancia de veinte metros lineales entre ellas. Sobre estos soportes se instala la malla o red de protección. Tanto las torres como la malla se encuentran a más de cuatro metros de distancia de los linderos de propiedad.

La red elegida no reduce la visibilidad de los edificios a los que protege y garantiza que la bola nunca atravesará la malla. En la elección de la red se han considerado las principales variables que influyen en la práctica del golf en cuanto a sus influencias en las características de la red, tales como el diámetro de la bola, su peso y las velocidades que ésta puede alcanzar durante el juego. La red elegida garantiza resistencia al impacto, absorción de energía, durabilidad y mínimo impacto estético en el entorno.

La cimentación de las torres metálicas se resuelve mediante zapatas aisladas o pozos de hormigón, sobre capa de limpieza, en donde se introduce parte de la estructura metálica. Las tierras sobrantes de la excavación se transportarán a vertedero autorizado con medios mecánicos.

Para el cálculo de la estructura se han aplicado las normas de obligado cumplimiento que afectan a la estructura.

La ejecución garantiza la estabilidad de los soportes y de la malla, el tráfico de vehículos permitidos a través del camino de servicio del campo de golf y la protección del área afectada.


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