Ignacio García es uno de los pocos diseñadores españoles especializados en el diseño de campos de golf que ha diseñado instalaciones de todas las dimensiones, grandes y pequeñas, de campeonato y turísticas, en terrenos con características edafológicas y climáticas diferentes, dentro y fuera de la geografía nacional.
Con una carrera distinta a la deportiva, Ignacio García se diferencia de otros diseñadores ilustres por estar más acostumbrado al rigor de la técnica en el difícil campo del diseño sostenible que al rigor de la alta competición. Una ventaja que resulta de gran utilidad a la hora de diseñar, de principio a fin, una nueva instalación. Basta con que el proyecto despierte su interés y sea sostenible y respetuoso con el medio ambiente para que García acepte el reto. Ni el tamaño, ni los medios de prensa, condicionan la decisión.
La Promoción del Golf, como eje de desarrollo deportivo y turístico, no debe limitarse a la construcción de grandes instalaciones en terrenos próximos al mar. Instalaciones menores, en terrenos de interior, contribuyen de igual modo a potenciar y diversificar la oferta deportiva turística.
Con esta filosofía de diseño, Ignacio García aceptó realizar el diseño de una pequeña instalación de prácticas formada por dos hoyos cortos y un putting green, en una parcela de 5.000 metros cuadrados de superficie perteneciente a una finca privada situada en La Nava, pedanía de Algodonales, un pequeño municipio gaditano de interior.
El diseño, para el recreo del propietario, familiares y amigos, estableció medidas de calidad en la construcción de los greenes y los tees de salida, en la plantación de árboles y arbustos de especies autóctonas y en el respeto al terreno natural.
Una pequeña vaguada se convirtió en un magnífico curso de agua serpenteante, atravesado por pasarelas y cascadas, que nace y muere en un manantial y estanque artificial. El elemento de agua diseñado para separar los hoyos, no solo embellece la instalación sino que dificulta el juego.